domingo, 3 de enero de 2010

"Les Monedetes" (a.k.a "Ciudadelas")


Este Blog no podria empezar su andadura de otra forma que por el primer juego moderno o minoritario o freak o diferente (aun no tengo muy claro como denominarlos) al que jugué con Milagros (que así se llama mi Suegra) y al que dedicamos muchas horas alrededor de una mesa. No hablo de otro que el ya clásico Ciudadelas del amado y odiado a partes iguales Bruno Faidutti y al que hace tiempo que no juego en mesa, pero si habitualmente en su versión on-line.

Ciudadelas es un buen juego para empezar a jugar con no jugones, los atractivos (¿?) dibujos de sus cartas y el que haya "monedetes" (de ahi el sobrenombre) lo hacen de lo mas indicado para la evangelización lúdica, debido a ese desconocido, pero poderoso magnetismo que tiene el dinero, aunque sea de plastico. Eso si, el que en las cartas no haya Sotas ni Bastos, a veces echa un poco para atrás, asi que si la primera vez que se proponga para jugar se puede mentir piadosamente diciendo que es muy parecido al "Cinquillo", pero un poco mas divertido... ¿o eso era lo que decia para introducir el "Exploradores"? En fin, vamos a lo nuestro...

Tras las dudas iniciales de cualquier juego, en este en concreto con los poderes de algunos personajes y distritos especiales, cabe destacar que Doña Milagros se convirtió en una experta jugadora, que tenia, y tiene, una facilidad exquisita para robar con el ladrón, conseguir "monedetes" con el mercader (aunque la finalidad del juego no sea ser el mas rico, es una constante que entre elegir monedas o carta, siempre monedas...) y destruir con el condotiero, siendo estos sus personajes favoritos y de los que mas hacia gala, mas aún teniendo en cuenta que, al jugar solo tres personas la mayoria de las veces, jugabamos con la variante de dos personajes por jugador y siempre, SIEMPRE, cogia uno (o los dos) de estos tres...


El poderoso atractivo de las monedas...

Poco a poco fuimos introduciendo los nuevos personajes, pese a la negativa inicial, pero nunca pudimos cambiar al bienamado Ladrón por el Recaudador. Entraba en escena el Alquimista, lo que producia una grandisima sensacion de satisfaccion al conseguir construir sin gasta ni un duro , perdon monedetes, o el Diplomatico, uqe debido a una mala lectura de las reglas estuvo un buen tiempo pagando a la banca en vez de al jugador.
Tambien poco a poco fuimos jugando a otros juegos y el Ciudadelas quedo un poco olvidado, pero eso es otra historia, de la que proximamente os ireis enterando...

Como conclusiones y recomendaciones para jugar a Ciudadelas con vuestra suegra y/o familia politica, deciros que mi experiencia me ha hecho jugar bajo los preceptos de no matarás, no robarás y no destruirás distritos en vano (si quieres que te sigamos tratando como a un hijo).

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